La vacuna comenzará a aplicarse en el Reino Unido y otros paises del globo en diciembre próximo, en los grupos más vulnerables. Habrá que aplicarse 2 dosis cada seis meses y para llegar de manera oportuna al mayor numero de personas.

Si hay algo que hasta ahora evidenció la vacuna experimental de Oxford-AstraZeneca contra el COVID-19 es que además de sintetizar ciencia aplicada de excelencia, demostró capacidad de resiliencia. Le tocó sortear informaciones negativas sobre los efectos adversos de voluntarios en la Fase 3 -que aún no culminó- y también tuvo que explicar su relación de origen con los monos, debido a que la plataforma de esta vacuna usa virus de chimpacés como vector para lograr la inmunidad en el organismo.

En el medio de esta marea informativa, propia de la sobre información que provoca este tiempo pandémico,nunca perdió su objetivo esencial: hallar la cura del coronavirus SARS-CoV-2. Y mientras la carrera científica global sigue aconteciendo, a los científicos de Oxford y al laboratorio de origen sueco les apareció una aliada de lujo que es la médica argentina Marta Cohen, radicada hace 17 años en Sheffield, Reino Unido, y distinguida recientemente por la realeza británica por su trabajo de más de una década especializado en la investigación de la muerte súbita de niños lactantes.

Cohen nacida y formada como médica en la Argentina desde que en el verano europeo comenzó la pandemia siguió -paso a paso- como una rigurosa cronista especializada el avance de la vacuna de la casa de estudios inglesa. Sin saber que el destino en su calidad de argentina le iba a reservar una grata sorpresa: la noticia de que la vacuna de la Universidad de Oxford en alianza con AstraZeneca se iba a producir en Argentina para el resto de America Latina a través de la local mAbxcience. El desafío para Cohen fue doble.

Justamente para perfilar el debate científico sobre esta vacuna, recientemente, el propio director ejecutivo del laboratorio AstraZeneca, Pascal Soriot, argumentó con solidez en un comunicado oficial que, “la desinformación es un claro riesgo para la salud pública. Insto a que utilicen fuentes confiables de información, a que confíen en las agencias reguladoras y recuerden los enormes beneficios que las vacunas y los medicamentos continúan brindando a la humanidad”.

Siempre apuntando a que la información sobre las vacunas, no logren esmerilar su potente valor social y menos que empoderen a los grupos antivacunas, quienes miran agazapados el devenir de la noticias científicas. Esta semana, un artículo periodístico del Financial Times construido con fuentes confiables señaló que la vacuna experimental del binomio Oxford-AstraZeneca contra la COVID-19 generó una respuesta inmune robusta en adultos mayores, el grupo de más alto riesgo. Según pudo saber Infobae, esta información científica relevante sobre la eficacia de la vacuna se prevé publicar dentro de 2 ó 3 semanas con todas las revisiones de pares correspondientes en una prestigiosa revista científica que podría ser The Lancet.

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