Diego Rodas llegó en 2010 desde La Paz en busca de mejores condiciones académicas. Estudió abogacía, y ahora se desarrolla en una importante compañía fintech. “Emigrar no es para cualquiera, se hacen grandes sacrificios”

“Gracias a la Argentina muchos extranjeros podemos estudiar, tener un título profesional y mejorar nuestras condiciones de vida empezando prácticamente de cero. No necesitamos un apellido o un conocido para poder vivir y trabajar de lo que nos gusta; en definitiva podemos desarrollar nuestro plan de vida con mucha tranquilidad y muy pocas trabas aunque con sacrificios”, cuenta Diego Rodas.

La decisión de dejar su hogar para volar 2634 kilómetros no fue de un día para el otro. Hubo todo un trabajo de investigación previa, como el costo de vida, el mercado laboral y la aceptación de los inmigrantes. “Tenía como idea México, Estados Unidos y la Argentina. Terminé convencido por mi primera opción, que era Buenos Aires. Varios amigos ya estaban instalados viviendo bien y me aventuré. Hay que animarse porque si bien todo lo que me contaban de positivo es real, también es verdad que uno deja atrás la familia, los contactos y el lugar donde se crió”, relata.

En 2010 aterrizó en la Capital, se instaló en una residencia estudiantil y se anotó en la universidad privada Austral para comenzar a diseñar su futuro. “Elegí estudiar abogacía. Los primeros años no me alcanzaba ni para comer una milanesa en un restaurante o irme de vacaciones, mi madre destinaba gran parte de su sueldo a mi formación académica de excelencia por mucho menos de lo que hubiera pagado en México o los Estados Unidos, recuerda”.

El esfuerzo valió la pena. En seis años, Diego obtuvo su título universitario, y poco antes de obtener la matrícula logró insertarse en el mercado laboral. En plena pandemia cambió de empresa, hace cuatro meses se desarrolla en una compañía Fintech.

Soy consciente de lo que sucede, lo veo a diario, e incluso fui protagonista… pero en Bolivia es aún peor, sumado a una burocracia interminable. Siento que aquí, aunque sea, inicias un trámite y a pesar de sus falencias se resuelve, en mi país eso casi no existe. Los argentinos piensan que acá funciona todo mal y no es tan así, tienen que salir y comparar.

Ahora son muchos los argentinos que se quieren ir del país… Los entiendo, porque si te dicen que vas a ganar en euros, que vas a poder ahorrar y que no hay inflación, la propuesta es seductora, pero no son los únicos factores a tener en cuenta. Cuando uno deja un país pierde. Lo ven como una solución solo económica sin evaluar el todo. Me parece que en el contexto actual del país es importante salir un poco de la mirada pesimista y trágica que se tiene, y entender que las crisis argentinas existen hace por lo menos 50 años, y que pese a ello se ha logrado salir adelante. Tienen un pesimismo desmedido en algunas situaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *