Crecieron las diferencias entre el tipo de cambio oficial y el mayorista, pero también dentro del contado con liquidación (CCL).

Con cada nueva regulación el mercado queda cada vez más segmentado, con diferentes tendencias en cada uno. El fin de semana se resolvió ajustar el cepo sobre el dólar financiero y, en el debut de estas restricciones, se produjeron dos grandes brechas: por un lado, la diferencia entre el blue y el mayorista creció a niveles que preocupan: por el otro, se abrió una “grieta” entre el contado con liquidación (CCL) “regulado” y el “desregulado”.

La diferencia entre el dólar mayorista, que cerró a $96,09, y el blue, que finalizó la rueda a $177, alcanzó este lunes un 84,2%; un nivel alto, aunque todavía alejado del 150% que alcanzó en el último trimestre de 2020. Esta disparidad creció al ritmo de la suba del dólar paralelo, que avanzó $3 en un día, aunque llegó a venderse a $179. Es su valor más alto desde el 23 de octubre del año pasado, cuando llegó a un récord histórico de $195.

Fue una primera reacción negativa. “La lectura que se hizo es de debilidad: el mercado lo anticipa y ve que el Banco Central está preocupado por los tipos de cambio financieros. La gran duda es qué va a pasar después de las elecciones”.

Qué se espera a futuro

Para entenderlo, hace falta saber lo que estuvo pasando en las arcas del Central en las últimas semanas.

“En junio, el BCRA compró poco menos de US$800 millones de reservas, menos de la mitad de mayo y abril (donde promedió los US$1750 millones). Considerando que se acercan las elecciones y que se termina la temporada de liquidación de la cosecha, esta baja encendió algunas alarmas en la autoridad monetaria”, señaló Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina.

A la vez, la suba de los dólares paralelos en las últimas semanas “anticipó un poco lo que podía venirse en el mercado cambiario en las próximas semanas y hasta las elecciones: mayor demanda y mayores tensiones”, apuntó.

Fue con ese escenario en mente que el BCRA endureció los controles sobre el CCL. “Si bien de esta forma reprimió parte de la demanda de las cotizaciones financieras, una porción no menor de ésta se irá al dólar blue o informal”, advirtió.

En este contexto es probable que estas brechas se empiecen a despegar.

“Un dólar financiero que sigue contenido, a fuerza de regulaciones y, posiblemente, crecientes intervenciones, y un dólar blue que marca más el ritmo del mercado y empieza a despegarse (aunque todavía sigue lejos de los niveles de octubre de 2020)”, apuntó.

Y concluyó: “Para las semanas que siguen, hará falta poner un ojo sobre las importaciones. No solo es importante lo que pase en los mercados financieros, sino también algunas restricciones de hecho -no formales- que puede haber en la compra de dólares para importar bienes. Si estas crecen, algo que ya pasó en junio, es probable que el endurecimiento del cepo se sienta en los precios y en los salarios”.

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