El plantel llegó de Brasil el miércoles y desde entonces permanece alojado en un hotel del centro porteño. Este jueves por la tarde hubo un duro cruce entre la dirigencia del club y Marcelo Tinelli, presidente de la Liga Profesional.

En un día de muchas idas y vueltas, el Gobierno evalúa el plan de Boca para poder utilizar a sus futbolistas “aislados” en el partido de este sábado ante Banfield, por la segunda fecha del campeonato local. Si se aprueba, el único requisito será que todos los hisopados PCR den negativo.

El club propuso la creación de un “corredor sanitario”: el plantel se trasladará desde el Hotel Intercontinental hacia el estadio Florencio Sola, jugará el encuentro y luego volverá a su centro de aislamiento para continuar con los siete días de cuarentena que le impuso el ministerio de Salud este miércoles.

La decisión desató una fuerte polémica ya que para el Gobierno, el equipo de Miguel Ángel Russo rompió la “burbuja sanitaria” cuando el martes protagonizó un escandaloso enfrentamiento contra la Policía de Brasil tras quedar eliminado de la Copa Libertadores a manos de Atlético Mineiro.

La Justicia de ese país imputó a nueve integrantes del plantel por los hechos de violencia y permanecieron más de 12 horas dentro del micro, en las afueras de una comisaría de Belo Horizonte, para evitar que se rompa la famosa “burbuja”. Daniel Scioli, embajador argentino en Brasil, dijo que Boca se cuidó y ofició de “garante”.

Sin embargo, Salud entendió que los protocolos para evitar contagios se violaron en los incidentes y obligó a la delegación a aislarse.

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