La ministra de Salud y su par de Educación habían garantizado las clases presenciales. En la Casa Rosada varios desconocían el tenor de las restricciones.

El anuncio del presidente Alberto Fernández sobre la suspensión de la presencialidad en las escuelas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sorprendió a varios integrantes de su gabinete. Según se pudo saber de diversas fuentes oficiales, hasta las 17 del miércoles, pocos en la Casa Rosada estaban enterados de que el jefe de Estado analizaba retirar por dos semanas a los más pequeños de las aulas.

La determinación del Gobierno dejó expuesto a dos de los principales ministros del gabinete: Carla Vizzotti (Salud) y Nicolás Trotta (Educación). Ambos funcionarios habían asegurado durante toda la jornada que las clases presenciales estaban garantizadas pese al sostenido incremento de casos de coronavirus en el país, con cifras récord de positividad y un sistema sanitario en creciente tensión.

La medida, a su vez, empoderó al gobernador Axel Kicillof y a su ministro de Salud Daniel Gollán, quienes venían pidiendo medidas más duras para intentar frenar la suba de casos.  Como sea, el gabinete de Fernández está en llamas. No solo porque la medida deja expuesto a dos de sus principales integrantes, sino porque pocos conocían los detalles de las medidas.

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